En el último día del calendario internacional de desfiles, Louis Vuitton siempre tiene una sorpresa preparada. Donde en otras temporadas ha construido una estación de tren o un tiovivo, en esta ocasión ha preparado una planta de hotel con 50 habitaciones

Marc Jacobs, director creativo de Vuitton desde 1997, ha decido apartar a la firma (momentáneamente) de los motivos Monogram y Damier. En cambio, tres de los modelos más emblemáticos de la casa se realizan en materiales más sensuales y femeninos.
La idea de la colección es evocar la sensualidad nostálgica de una alcoba. Abrigos de ópera sobre vestidos de lencería y delicados trajes con plumas y transparencias que recuerdan al ambiente de un 'boudoir'

“Arreglarse para descubrir que el destino más glamuroso es la propia habitación de hotel”, según Marc Jacobs. Para enfatizar ese aspecto, el diseñador ha salido a saludar ataviado con un pijama de la colección masculina de la casa, que firma Kim Jones.

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